Ilustración de una chica hablando, mascota de Expresiones populares

Costar un ojo de la cara

¿Qué significa «Costar un ojo de la cara»?

Costar un ojo de la cara es ser carísimo: tener un precio desorbitado o exigir un gasto muy grande. El diccionario lo define como «ser excesivo su precio, o mucho el gasto que se ha tenido en ello». «La reforma del baño nos ha costado un ojo de la cara, y todavía gotea el grifo.»

Ficha rápida

TipoLocución verbal · coloquial · todo el ámbito hispanohablante
SignificadoSer muy caro; suponer un gasto excesivo
Sinónimoscostar un riñón, salir por un pico, costar una fortuna, a precio de oro
Contrariotirado, regalado, a precio de saldo, costar cuatro perras
Variantes«valer un ojo de la cara», «salir por un ojo de la cara», «pagar un ojo de la cara»
Parientevaler un ojo de la cara también puede significar «ser muy apreciado», sin hablar de dinero
RegistroColoquial, pero sin nada malsonante: vale en casi cualquier situación

Origen e historia

La explicación más sólida es también la más sencilla: los ojos son lo más valioso que tenemos, y la lengua lo repite de mil maneras. Cuidamos algo como a las niñas de nuestros ojos, el preferido es el ojo derecho de alguien y el diccionario recoge que valer algo un ojo de la cara es «ser de mucha estimación o aprecio». Si algo cuesta un ojo, cuesta lo que más duele perder. Es una hipérbole, de la misma familia que costar un riñón.

Refuerza esa lectura que la misma imagen exista en lenguas vecinas: en francés algo puede coûter les yeux de la tête y en italiano costare un occhio della testa. Una metáfora compartida por varias lenguas románicas difícilmente nace de un episodio concreto de la historia de España.

Y aquí entra la leyenda. Circula mucho que la frase la inventó el conquistador Diego de Almagro, compañero de Francisco Pizarro. Lo cierto es que Almagro perdió un ojo: le alcanzó una flecha o un dardo, según las versiones, en un combate con indígenas durante la primera expedición de Pizarro por la costa del Pacífico, hacia 1524-1525, en el lugar conocido como Punta Quemada. Fue años antes de la conquista del Perú propiamente dicha, no durante ella. Según la leyenda, Almagro se quejó después de que defender los intereses de la Corona le había costado «un ojo de la cara». No hay ningún documento que recoja esa frase ni que relacione el suceso con el nacimiento de la expresión; hasta los artículos que la difunden reconocen que es una tradición sin prueba.

Se lee a menudo que la expresión «ya aparece en textos del Siglo de Oro», pero no hemos podido localizar un texto de esa época que lo confirme. Lo que sí es seguro es que la locución está plenamente asentada en el español general y que el diccionario de la Academia la registra, junto con valer un ojo de la cara.

Ejemplos de uso

  • «Nos encantó el piso, pero el alquiler cuesta un ojo de la cara.»
  • «Las entradas del concierto salían por un ojo de la cara, así que lo vimos en la tele.»
  • «Arreglar el coche me costó un ojo de la cara y a la semana volvió a fallar.»
  • «Ese reloj vale un ojo de la cara; no lo saques de la caja.»
  • En un titular: «Llenar la cesta de la compra cuesta un ojo de la cara: los precios suben otro 3 %».

Cómo se usa hoy y errores frecuentes

  • Casi siempre habla de dinero. Aunque también se dice de un esfuerzo («me ha costado un ojo de la cara convencerle»), lo habitual es el precio.
  • Es de la cara, no de la cabeza. La forma fijada en español es un ojo de la cara; «un ojo de la cabeza» suena a traducción del francés o del italiano.
  • Admite otros verbos. Costar, valer, salir por o pagar: «pagué un ojo de la cara por él», «las entradas salen por un ojo de la cara».
  • Tiene parientes más subidos de tono. Costar un riñón es igual de coloquial; costar un huevo es vulgar y conviene evitarlo en contextos formales.

Expresiones relacionadas

  • Tirar la casa por la ventana — gastar sin mirar, aunque todo cueste un ojo de la cara.
  • Ser un rata — el que jamás pagaría un ojo de la cara por nada.
  • Ser el ojo derecho — otro ojo valiosísimo: el preferido de alguien.
  • Costar un riñón — la misma hipérbole con otro órgano (pendiente de crear).
  • Salir por un pico — costar mucho dinero (pendiente).
  • Estar sin blanca — cómo te quedas después (pendiente).

En otros idiomas

  • Inglés: to cost an arm and a leg.
  • Catalán: costar un ull de la cara.
  • Francés: coûter les yeux de la tête.
  • Italiano: costare un occhio della testa.
  • Alemán: ein Vermögen kosten, sündhaft teuer sein.

Preguntas frecuentes

¿Es verdad que la expresión viene de Diego de Almagro?

No hay pruebas. Almagro perdió un ojo en un combate hacia 1524-1525, pero ningún documento le atribuye la frase ni la relaciona con el origen del dicho. Es una leyenda popular.

¿Qué diferencia hay entre «costar» y «valer» un ojo de la cara?

Costar se refiere al precio o al gasto. Valer puede significar lo mismo, pero el diccionario le da además el sentido de «ser muy apreciado», sin hablar de dinero.

Fuentes

  • Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, s. v. ojo (locuciones costar algo un ojo de la cara y valer algo un ojo de la cara).
  • «Diego de Almagro y la batalla que pudo dar origen a «costar un ojo de la cara»», El Debate, 17 de febrero de 2026 (presenta la relación como tradición sin prueba documental).

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Última revisión: 22 de septiembre de 2026

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